Hay personajes que sobreviven a su propia historia. Drácula es uno de ellos. El aristócrata seductor, atractivo y misterioso, dueño de la oscuridad por méritos propios. Desde su aparición en 1897, provoca a partes iguales fascinación y rechazo. Tal vez por eso el personaje está instalado en algún rincón de nuestra imaginación, como un espejo de esa sombra que todos llevamos dentro, aunque casi nunca queramos mirarla de frente.
Drácula necesita la sangre humana para sobrevivir, porque es eterno, pero no inmortal. El líquido rojo que corre por nuestras venas ha tenido connotaciones mágicas y simbólicas en numerosas culturas: es la vida misma, y eso es realmente lo que el vampiro busca cuando la succiona, una vida ajena que alimente la suya propia.
Transilvania
El conde transilvano sigue vivo más de un siglo después de su creación. En Transilvania, Rumanía, el personaje es una atracción para los turistas, aunque a algunos de sus habitantes les desagrade que el nombre de su región vaya unido indisolublemente a esta oscura criatura.
Transilvania es una zona de escarpadas montañas, densas nieblas y pueblos perdidos en las profundidades de la nada. Es el decorado ideal para Drácula, que desde su castillo de los Cárpatos mueve los hilos de la vida y de la muerte a su antojo.
El Castillo de Bran se presenta como la morada del vampiro, pero en realidad nada le relaciona con el personaje. Fue construido en el siglo XIV para defender la región del ataque de los turcos. Ya en el siglo XX sirvió de residencia vacacional a la reina María de Rumanía, para después convertirse en museo. En el año 2006 pasó a manos de los descendientes de la reina.
Carmilla
Joseph Sheridan Le Fanu es el creador de Carmilla, un relato que refleja la atracción erótico sexual entre dos mujeres de una manera audaz para la época.
Le Fanu escribe Carmilla en el año 1872, veinticinco años antes del Drácula de Stoker, y aunque no es la primera historia de vampiros, ya refleja todos los rasgos que más tarde harían famoso el tema vampírico y que Stoker utilizará para inspirarse en su novela.
La protagonista, Laura, de 19 años, cuenta como su vida, que transcurre tranquila en el castillo propiedad de su padre, se transforma de repente. Un carruaje con dos desconocidas, madre e hija, se accidenta frente a su casa, y esa joven, Carmilla, entra en su vida.
La joven descubre con sorpresa, al ver el rostro de su nueva amiga por primera vez, que ya había soñado con ella siendo tan solo una niña de seis años, un recuerdo que nunca terminó de olvidar.
En el relato Laura asegura: “Suspiró y me miró apasionadamente con sus hermosos ojos negros. En realidad, aquella joven me atraía de un modo inexplicable, pero al mismo tiempo me inspiraba una indefinible repulsión. Sin embargo, pese a lo contradictorio de mis sentimientos, lo que predominaba era la atracción. Aquella joven desconocida, hasta cierto punto, me interesaba y me conquistaba. ¡Era tan hermosa y fascinante!
Le Fanu ya le proporciona a su relato ese trasfondo erótico que impregna la relación del vampiro con su víctima, al mismo tiempo que rodea la historia de una atmósfera intangible y mágica, queriendo reflejar un mundo singular que escapa a los sentidos ordinarios.
Bram Stoker
Abraham Stoker nace en Dublín, Irlanda, en 1847. Sus primeros siete años de vida los pasa enfermo, con una dolencia que le impide caminar. Sin embargo, superada esa etapa, se convierte en un amante de los deportes. Más tarde, estudia la carrera de Matemáticas en la Universidad.
Su atracción por las artes lo convierte en crítico teatral y después en representante del actor inglés Henry Irving, con quien lo unirá una gran amistad que durará hasta la muerte del actor.
Stoker escribe varios relatos y novelas, entre los que se pueden citar El paso de la serpiente, El misterio del mar y La joya de las siete estrellas.
Pero la obra que escribe en 1897 y por la que es mundialmente conocido es Drácula. El protagonista es un conde carismático y seductor, y la trama está repleta de misterio y sensualidad. Es un personaje digno que despierta la simpatía y el rechazo a partes iguales.
El Conde, un No Muerto, vive por la noche y se oculta de la luz del sol. Necesita el aliento vital de la sangre humana y, aunque se sabe eterno, es perfectamente consciente de su mortalidad. Tiene la capacidad de transformarse en animales como el lobo o el murciélago. Originalmente, para darle muerte había que clavarle una estaca en el corazón, cortarle la cabeza y llenarle la boca de ajos. Con el paso del tiempo, el tema de los ajos pasa a ser un elemento más de protección frente a él, posiblemente por influencia del cine.
Se dice que Stoker se inspira para su personaje en Vlad Tepes, el Empalador, también conocido como Vlad Draculea (que significa "hijo de Dracul", en referencia a su padre, Vald II, apodado así por su pertenencia a la Orden del Dragón). Fue un sádico príncipe valaco al que le gustaba empalar a sus enemigos. Sin embargo, la singularidad de beber sangre humana es una aportación personal del escritor, ya que no existe ningún dato que refleje que Tepes lo hiciera.
Drácula, en definitiva, es un personaje que trasciende su propio origen literario: nace de la pluma de Stoker, se nutre del legado histórico de Vlad Tepes, y ecos anteriores como Carmilla ya le habían abierto el camino. Rumanía, con su flolclore, sus castillos y sus montañas envueltas en niebla, le presta el escenario perfecto para instalarse en el imaginario colectivo. Más de un siglo después de su publicación, el conde sigue fascinando y perturbando a partes iguales, prueba de que algunos mitos, lejos de desvanecerse, se transforman y permanecen.
Beatriz Moragues




¡Beatriz!
ResponderEliminarQué recorrido más disfrutable nos has regalado, compañera. Me ha encantado cómo has tejido la historia, desde los orígenes de la leyenda hasta el mito literario de Stoker (que me encantó), pero sobre todo cómo has sabido darle ese tono que atrapa, como si camináramos nosotros mismos por las brumas de Transilvania, con la sospecha de que algo se oculta entre las sombras.
La inclusión de Carmilla me ha parecido un acierto absoluto. Qué importante es recordar que antes de Drácula ya había vampiros literarios, y que además traían esa carga de atracción y repulsión tan humana que tanto nos fascina. Me ha gustado mucho cómo la has resaltado, porque amplía el foco del relato y enriquece la lectura.
Y ese cierre con la advertencia del conde… magistral. Casi se escucha la puerta cerrándose suavemente detrás de nosotros mientras terminamos de leer.
Resumiendo (cosa que no se me da muy bien, a qué negarlo jaja), un pequeño viaje no solo a la figura del vampiro, sino también a ese rincón de la literatura donde se mezclan mito, historia y fascinación atemporal.
¡Un abrazo, compañera!
Hola, Miguel. Drácula es un personaje de gran dignidad, que en algunas de las películas que se han hecho sobre él, se la arrebatan y le convierten en un ser esperpéntico. Solo hay que recordar Nosferatu.
EliminarProvoca miedo porque se quiere apoderar de tu vida, pero a cambio te da el don de la inmortalidad. Aunque también es verdad que ya no podrás ir a tomar el sol a la playa nunca más :-)
La inclusión de Carmilla en el arti es precisamente por lo que tú comentas, ya que Stoker se basó en novelas ya escritas sobre vampiros, como esta de Le Fanu o la de John William Polidori, El Vampiro.
Me envuelvo en mi capa y me voy. Espero que nos volvamos a encontrar en la penumbra de la noche. Un abrazo eterno, amigo.
Hola, Beatriz, no he leído Drácula, ni tampoco he visto la película, ninguna. Demasiado miedo al miedo. Aunque sí reconozco que tu artículo me ha gustado. El personaje supera al mito y es inevitable que aparezca. Así como la leyenda en torno a Transilvania, el castillo y demás, como algo despierte el interés del público, "apaga y vámonos"...
ResponderEliminarUn abrazo. :)
Hola, Merche. Me alegro que te haya gustado el artículo. Yo te recomendaría que vieras el Drácula de Coppola, porque no deja de ser una historia de amor.
EliminarUn abrazo!!
Buenas!! Que interesante entrada!!
ResponderEliminarNo conocía a Joseph Sheridan, ni su novela.
Bueno, he de reconocer que de vampiros solo he visto "entrevista con el vampiro", y casi de reojo...Una película que vi en mi infancia, me dejó un trauma del que aun no me he recuperado.
Aunque las historias y leyendas del castillo si que me llaman mucho la atención.
me impactó mucho una historia del verdadero Conde, que no dudaba en empalar a todo aquel que se acercara a su castillo, y tenía un reguero de cuerpos y cabezas bastante importante.
La figura de Drácula, tanto la real como la ficticia, tiene un poder bastante aterrador para mí. Aún así, me he bebido tu historia como una vaso de agua fresca. Lo de ver pelis...lo vamos viendo jajaja
Hola, Finil. Me alegro que te haya parecido interesante el arti. Seguro que la película del trauma de tu infancia fue la de Nosferatu, porque no podía ser más feo y más desagradable el personaje. Te digo lo mismo que a Merche, si un día te da el aire de ver colmillos, Drácula de Coppola.
EliminarEl empalador al que te refieres es Vlad Tepes, que nombro en el artículo. Era un tipo encantador que se dedicó a empalar a todo bicho viviente, incluso a mujeres embarazadas. Además le gustaba ponerse a comer en medio de ese espectáculo. Se dice que empaló a más de 23.000 personas. Tenía un bosque de empalados que causaba terror hasta a los guerreros más salvajes de la época.
Gracias por pasarte por aquí y comentar. Un abrazo!!