Hipatia de Alejandría vivió entre los siglos IV y V, y rompió todos los moldes sociales. En una época en que las mujeres no tenían acceso al conocimiento, ella no solo lo alcanzó, sino que se convirtió en un referente para sus propios contemporáneos.
La niñez y juventud de Hipatia
Hipatia nace en Alejandría, Egipto. No se sabe con seguridad el año en que viene al mundo, pero lo más probable es que fuese en el 370 d. C., aunque también se baraja la fecha del 355 d. C.
Crece en una familia pagana y en un entorno excepcional, ya que desde muy pequeña tiene acceso a la cultura. No se tienen datos sobre su madre, pero su padre es Teón de Alejandría, matemático, astrónomo y filósofo, que goza de enorme prestigio en la época.
Teón le trasmite a su hija todos sus conocimientos, le proporciona todas las facilidades para su educación y le enseña desde pequeña a cuidar también su cuerpo mediante ejercicio físico. Para este hombre, la atención al cuerpo y a la mente debía ir a la par.
Hipatia estudia música, astronomía, física, filosofía y matemáticas; y, según algunas fuentes, viaja a Roma y Atenas. Se dice que con el tiempo superó en sabiduría a su propio padre.
Esta mujer es una rareza en su época. No hay que olvidar que vive entre los siglos IV y V, en un mundo donde lo femenino es poco apreciado más allá del entorno hogareño. Las mujeres tienen poca libertad, prácticamente se les impide tener más inquietudes que no sean las de convertirse en esposas y madres, y las oportunidades para estudiar son casi nulas.
Hipatia tiene el privilegio de tener a Teón como padre, y que este posea una mentalidad avanzada para la época. Gracias a eso, a su esfuerzo y a su inteligencia, esta mujer se convierte en una de las figuras más respetadas de su tiempo en el ámbito de la ciencia, la filosofía y la sabiduría. No tiene interés por casarse y dedica su vida al conocimiento, que es su verdadera pasión.
Hipatia como docente
Si hay algo que apasiona a Hipatia tanto como aprender, es divulgar sus conocimientos, enseñar a otros. Y lo hace en su propia casa, donde da clases de matemáticas, astronomía y filosofía. Sus alumnos son hombres de clase alta, sin distinción de religión o creencia. Entre ellos destaca Sinesio de Cirene, que con el tiempo será obispo de Ptolemaida y con el que mantiene una gran amistad. Y también Orestes, que será prefecto de Alejandría. Hay que decir que los discípulos de la filósofa sienten por ella un gran afecto, además de admiración y respeto.
Y no solo imparte clases en su propio hogar, también da conferencias públicas a las que acuden destacadas figuras de la ciudad.
Las obras de Hipatia
Desgraciadamente no ha llegado a nuestros días ninguna obra original de Hipatia, aunque sí se conservan textos que editó o comentó, transmitidos a través de copias posteriores. Todo lo que se sabe actualmente es gracias a lo que dejaron escrito quienes la conocieron o escribieron sobre ella en su época, especialmente sus alumnos. Se le atribuyen los siguientes trabajos:
- La publicación de un Canon astronómico, que permitía deducir el movimiento de los astros.
- Revisión del comentario de Teón de Alejandría a Los elementos de Euclides.
- Comentario a la Aritmética de Diofanto, considerado el padre del álgebra.
- Comentario a las Cónicas de Apolonio de Perga.
- Revisión de las Tablas astronómicas.
Además de todo esto, Hipatia también se sintió atraída por la mecánica. Elaboró un planisferio celeste para conocer mejor el cielo, y un hidrómetro para medir la densidad de los líquidos.
Conflictos en Alejandría
En Alejandría empiezan a surgir desavenencias, conflictos y enfrentamientos. El paganismo hace tiempo que ha perdido posiciones, mientras el cristianismo está cada vez más instaurado y comienza a adentrarse en política, y eso significa poder. Hay enfrentamientos entre paganos y cristianos, y el obispo Teófilo tiene claro que desea instaurar lo que él considera la fe verdadera y todo lo que no sea eso es potencialmente peligroso y debe erradicarse. El ambiente se va caldeando por momentos.
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| Rachel Weisz- Ágora (Alejandro Amenábar) |
Recordemos que Hipatia es pagana, y se niega a convertirse al cristianismo. Asimismo, tiene muy buenas relaciones con personajes influyentes de la época, entre ellos Orestes, con quien mantiene una estrecha relación y que en ese momento gobierna en Alejandría. La filósofa no tiene ambiciones políticas, pero aun así a ciertos personajes comienza a resultarles incómoda su presencia.
El final de Hipatia de Alejandría
Cirilo se erige como patriarca de Alejandría en el año 412, y a partir de ese momento se dedica a perseguir y apartar a los paganos, a los judíos y a todo aquel que considera que no acata la fe cristiana. Todo ello provoca la indignación de Orestes, que gobierna la ciudad en esos momentos, y surgen enfrentamientos entre ellos.
Se empieza a murmurar que la amistad de Hipatia con Orestes tiene mucho que ver con su posición y su enfrentamiento con Cirilo, que la filósofa es una mala influencia, por lo que comienza a estar en el punto de mira de los radicales. La tensión en la ciudad es tal que al patriarca le adjudican un grupo de hombres, los llamados parabalani, para que lo defiendan en caso necesario. Según las fuentes, fueron precisamente hombres de este grupo quienes interceptan y asesinan a Hipatia.
Es el mes de marzo del año 415 d. C, y se está celebrando la Cuaresma. Hipatia vuelve a su casa en carruaje, y un grupo de fanáticos se abalanza sobre el vehículo forzándolo a detenerse. Sacan a la mujer violentamente, y la conducen a un templo conocido como el Cesáreo, donde acaban con su vida.
Los detalles escabrosos de la muerte de Hipatia poco importan, pues se sabe que la muchedumbre fanática, ignorante y cruel, no tiene control a la hora de dejar salir sus peores instintos. El cuerpo de la filósofa es trasladado a las afueras de la ciudad, a un lugar conocido como el Cinarón, donde es quemado. Se cree que contaba alrededor de 45 años, aunque se desconoce su edad exacta.
A pesar de que no se puede probar su responsabilidad directa, muchos historiadores están de acuerdo en que Cirilo fue responsable del clima que propició el crimen. Y este oscuro personaje fue proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa León XIII en el año 1882.
Hipatia fue sin duda una mujer adelantada a su tiempo, casi una extranjera en un mundo masculino. Inteligente, hermosa, culta, buena comunicadora. Dejó su legado en todos aquellos que la conocieron. Admirada, admirable y valiente. Una mujer que miraba a las estrellas, donde no existen límites ni tiempo.
Beatriz Moragues




Beatriz, me ha encantado. Has contado la vida de Hipatia con claridad, sensibilidad y un ritmo narrativo que atrapa de principio a fin. A mí Hipatia me fascina desde hace años. Siempre me pareció una figura luminosa en medio de una época oscurísima, una mente que no solo brilló por su saber, sino por su forma de estar en el mundo. Como bien dices, fue casi una extranjera en su tiempo, y quizás por eso sigue tan viva en el nuestro.
ResponderEliminarTambién disfruté muchísimo con Ágora. Me pareció una de las mejores formas de acercar al gran público a esta mujer inmensa, y Rachel Weisz estuvo brillante —me alegré mucho cuando le dieron el Goya, se lo ganó de sobra. No es fácil representar esa mezcla de inteligencia, convicción y vulnerabilidad sin caer en tópicos, y lo logró.
Y sobre tu cierre… qué decir. Es de esos párrafos que uno no quiere que terminen, porque están escritos no solo con conocimiento, sino que inspiran emoción serena y verdadera. No sé si lo escribiste con la cabeza o con el alma, pero ahí late algo que trasciende la historia: una especie de justicia poética. Te felicito, a mí me ha llegado y he viajado con la mente a esas estrellas donde no existe ni límite ni tiempo. ¡Pero qué cierre, reitero, por dios!
¡Un abrazo, compañera!
Hola, Miguel. Muchas gracias por tus palabras. A mí es uno de los artículos de mi blog que más me gusta y más disfruté escribiendo. El personaje es fascinante y el artículo casi se escribió solo. De hecho, cuando lo leo tengo dudas de que de verdad lo haya escrito yo :-) y me pasa con algún otro también.
EliminarÁgora es una maravilla, pero es que a Amenábar se le da muy bien hacer maravillas de ese tipo. Yo la tengo pendiente, porque quiero verla otra vez.
Y sobre el final, la verdad es que a mí también me gusta mucho. No sé si me lo dictó alguien desde otro plano :-) pero hay personajes con los que conecto de un modo especial y salen estas cosas. Ya me gustaría que fuera siempre así, pero no puede ser.
Un abrazo grande!!