Nombrar a Nikola Tesla es nombrar a una de las mentes más brillantes de la historia de la ciencia, a un hombre fuera de la ortodoxia y a una persona cuya curiosidad no tenía límites.
Nikola Tesla nace el 10 de julio de 1856 en Smiljan, en la actual Croacia. Su padre es pastor de una iglesia ortodoxa del pueblo y su madre, aunque no posee estudios, es reconocida por su inteligencia y porque tiene una memoria prodigiosa. Nikola afirma que heredó esas cualidades de ella.
El joven Nikola Tesla
Enamorado de la lectura, y gracias a su extraordinaria memoria y a su pasión por la ciencia, Tesla concluye el bachillerato necesitando un año menos de lo previsto. Ya tiene claro que lo que más le atrae es todo lo relacionado con la electricidad, por lo que en 1875 parte hacia Graz, Austria, para estudiar ingeniería eléctrica.
Tres años más tarde emprende camino hacia Maribor, actual Eslovenia, donde obtiene su primer trabajo como asistente de ingeniería. En 1880 encuentra ocupación en la compañía nacional de teléfonos, donde escala posiciones rápidamente. A los dos años, y ya en París, logra entrar en una de las empresas de Thomas Alva Edison, la Continental Edison Company.
Es en 1884 cuando parte hacia Estados Unidos, llega a Nueva York, con apenas cuatro centavos en el bolsillo, y busca directamente a Thomas A. Edison para entregarle su carta de recomendación y hacerle saber que desea trabajar con él. Edison es entonces una de las personas más importantes de América, pero Tesla no tiene ningún problema en ofrecerle su colaboración, seguro como está de su talento y su capacidad de trabajo. Además, hay que decir que tampoco le faltan orgullo ni ego. Se cuenta que también trae una carta de recomendación de su antiguo jefe dirigida a Edison, que dice lo siguiente: “Conozco a dos grandes hombres, usted es uno de ellos, el otro es este joven”.
Nikola Tesla y Thomas Alva Edison
La relación entre estos dos genios nunca fue fluida, pues ambos eran muy egocéntricos y les resultaba complicado tener a alguien cerca que pudiese eclipsarles. Pero trabajaron juntos, ya que la preparación de Tesla convenció a Edison de que podía ser beneficioso para sus empresas tenerle cerca.
Sin embargo, la experiencia no terminó bien. Nikola afirma que le prometieron cincuenta mil dólares si rediseñaba unos generadores y motores que no eran eficaces. Tesla lo hace, pero cuando reclama su recompensa, Edison le dice que no era más que una broma. Así que el inventor serbio se indigna y abandona la compañía inmediatamente.
Poco tiempo antes ya se había dado algún que otro desencuentro entre ambos. Tesla defiende el sistema de corriente alterna como el futuro de la electricidad, mientras Edison apuesta por la corriente continua. Para Tesla, el sistema de Edison es ineficaz y limitado. Una opinión que el inventor americano no está dispuesto a tolerar, y que va envenenando la relación entre los dos desde el principio.
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| Nikola Tesla frente a la espiral de la bobina de su transformador de alto voltaje |
El inventor también tiene un litigio con Marconi, porque este patenta la primera transmisión de radio en 1901, cuando Tesla ya había realizado transmisiones similares años antes. En 1943, la justicia le da la razón a Nikola Tesla, aunque de forma póstuma. Sin embargo, todavía en la actualidad, la mayoría de libros citan a Marconi como inventor de la radio.
Pero Tesla encuentra pronto otros colaboradores entre los poderosos de la época, como George Westinghouse o J.P. Morgan. Westinghouse le compra más de 400 patentes a Nikola Tesla, y el banquero y empresario J.P. Morgan está convencido de que con la ayuda del inventor serbio le va a ser posible dominar el monopolio de la energía mundial. Es gente muy poderosa y que maneja mucho dinero, y Tesla en ese momento es el niño mimado, con un alto nivel de vida y pensando que puede llevar a la realidad cualquiera de sus proyectos.
Sin embargo, su falta de límites, sus excentricidades y sus peligrosos experimentos, acaban por apagar la inmensa luz que le rodea.
El declive de Nikola Tesla
Uno de sus máximos sueños es proporcionar energía eléctrica gratuita para toda la humanidad, algo que no entra en los planes de los poderosos de la época, ni de la actual, ni de ninguna conocida. Tal vez es uno de los principales motivos que le llevaron a la ruina, personal y económica. Pero hubo muchos más.
Sus extraños experimentos, que en una ocasión hicieron volar por los aires su laboratorio de Colorado Springs y dejaron sin luz a la ciudad entera, sus afirmaciones sobre máquinas capaces de destruir el planeta y sus coqueteos con una realidad invisible le hacen definitivamente perder la simpatía y el favor de la prensa, de los científicos y de los hombres poderosos que hasta ese momento han estado a su lado y financiado sus proyectos.
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| Nikola Tesla en su laboratorio en Colorado Springs |
En el año 1899, en su laboratorio de Colorado Springs, registra unos sonidos extraños que él piensa que no proceden de tormenta alguna ni de nada conocido. Su conclusión es que es una transmisión de otro planeta, incluso se aventura a afirmar que debe ser de Marte. En su diario escribe: “Cada vez estoy más convencido de que yo he sido el primero en escuchar el saludo enviado de un planeta a otro”.
Otra de las cosas que le ocurre es que tiene una visión de su madre el mismo día que fallece, estando él a miles de kilómetros de distancia. Lo único que consigue al contar estas singulares experiencias es aumentar su falta de credibilidad y su fama de extravagante.
El final de Nikola Tesla
Los últimos años de su vida, Nikola Tesla se va aislando del entorno y vive en la habitación de un hotel. Su mente sigue dando vueltas a sus ideas, pero su única compañía son las palomas de un parque de Nueva York, a las que da de comer cada día y donde pasa muchas horas.
Nikola Tesla fue un hombre libre, un genio, una de las mentes más brillantes del pasado siglo XX. Siempre acariciando lo imposible, lo extraño, lo que solo podía caber en una mente como la suya.
Uno de los mejores y más lúcidos científicos de todos los tiempos que, sin embargo, brilla por su ausencia en muchas enciclopedias científicas. Aunque Nikola Tesla ha sido injustamente olvidado por la historia oficial, nadie puede negar su genialidad ni una personalidad que difícilmente volverá a repetirse.
Beatriz Moragues




Qué interesante. Muchas gracias!!
ResponderEliminarMuchas gracias a ti Amaia. Saludos!!
EliminarQué interesante, gracias por compartirlo. Un abrazo
ResponderEliminarGracias a ti, Nuria. Un abrazo!!
Eliminar¡Beatriz, qué maravilla de artículo!
ResponderEliminarTesla siempre me ha fascinado, y leer tu recorrido por su vida y su legado ha sido un auténtico disfrute. Su historia es la de un visionario adelantado a su tiempo, incomprendido por muchos y, al mismo tiempo, pieza clave en la evolución de la electricidad y la tecnología. Genial cómo has retratado no solo sus logros, sino también ese declive tan injusto, causado en parte por su espíritu libre y su negativa a doblegarse ante los intereses económicos.
Lo de la transmisión de otro planeta y su obsesión con la energía libre son detalles que lo hacen aún más enigmático. Y que el Gobierno de EE.UU. requisara todos sus documentos… bueno, da para teorías de todo tipo.
Un artículo completísimo y muy ameno de leer. ¡Gracias por compartirlo!
Muchísimas gracias, Miguel. De acuerdo en todo lo que dices, ya sabes que quienes se han adelantado a su tiempo, siempre han pagado un precio. Un abrazo!!
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