Actualizado el 8 de junio de 2026
Harriet Tubman nace hacia 1820 en
una familia esclavizada, en Bucktown, Maryland. Su destino parecía escrito desde ese mismo instante,
pero esta extraordinaria mujer entendió desde muy joven que
tenía derecho a su libertad y que iba a pelear por ella. Su vida será una batalla incansable por la dignidad humana y contra la esclavitud.
Desde los cinco años Harriet trabaja en el servicio doméstico, para pasar posteriormente a los duros trabajos del campo. Muy pronto comienza a recibir palizas y malos tratos de todo tipo. A los doce años, un capataz le golpea la cabeza con un objeto de metal pesado y le provoca una lesión por la que sufrirá episodios de pérdida de conciencia toda su vida, durante esos episodios también tiene visiones que ella interpreta como enviadas por Dios.
Desde pequeña interioriza una fe profunda en Dios que la acompañará toda su vida y la ayudará a soportar las adversidades. Sin embargo, nunca asume la doctrina que le intentan inculcar sus
esclavizadores, que presentan al esclavo como un ser cuyo único propósito es obedecer y servir. Harriet lee la Biblia de otra manera, y en ella no encuentra resignación, sino motivos para resistir.
En 1844 se casa con John Tubman en una unión inusual, pues él es un hombre libre. La convivencia es difícil y la sombra de la esclavitud lo envenena todo. Cuando en 1849 muere su dueño, el miedo se vuelve urgente: los esclavos de la plantación pueden ser vendidos y pueden separarla de sus padres y hermanos para siempre. Ese es el temor que la empuja a tomar la decisión que cambiará su vida.
Harriet no acepta el terrible destino que le ha tocado vivir y empieza a
planear su huida. Su sueño es marcharse con su marido lejos de allí,
a algún lugar donde puedan ser libres. Pero como los sueños a veces se escapan
por las esquinas, su esposo se niega en rotundo a marcharse con ella e intenta convencerla
de que se quede y acepte su destino, incluso amenaza con delatarla.
Lo intenta entonces con sus hermanos, que la acompañan unos días antes de dar marcha atrás. Nadie se atreve. Nadie excepto ella. En 1849, Harriet Tubman escapa sola hacia el norte, sin mapa, sin garantías, pero con la certeza de que "prefiere morir libre que vivir esclava".
El ferrocarril subterráneo
Así se denomina a la red clandestina creada para ayudar a escapar a cientos de personas esclavizadas, aunque ni es subterránea ni es un ferrocarril. Está formada por personas negras libres, creyentes cristianos y abolicionistas que arriesgan su libertad y su seguridad para ofrecer refugio, rutas secretas y documentos falsos a quienes huyen hacia el norte.
Harriet llega a Filadelfia y se pone en
contacto con los movimientos abolicionistas, con la intención de volver al sur
para salvar, además de a su familia y amigos, a todos los esclavos que fuese
posible. Se involucra plenamente en el proyecto del ferrocarril subterráneo, a
pesar de la peligrosidad y los consejos de quienes le aseguran que es una
locura que un esclavo vuelva a la misma región donde ha sido esclavizado.
Por esas fechas también se aprueba la “Ley de Esclavos Fugitivos”,
por la cual se insta a todos los organismos oficiales a que colaboren en la
captura de los esclavos huidos, incluidos los estados del norte que no son
esclavistas. Para Harriet eso significa que ya no hay ningún lugar seguro en el país.
Tubman se dedica a salvar esclavos durante once años, realizando cerca de trece expediciones al sur. Su nombre empieza a resonar de tal
manera que los esclavistas, incapaces de capturarla, ofrecen recompensas cada vez mayores para quien la traiga viva o muerta.
La Guerra de Secesión
La guerra civil entre los estados de la Unión (del Norte) y los
estados Confederados (del Sur) estalla en 1861. Tubman colabora como enfermera
en la contienda, pero también como espía y exploradora para el ejército de la Unión. En 1863 lidera la Incursión de Combahee River, en la que libera a más de 700 esclavos en Carolina del Sur, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir una operación militar en la historia del país. Confía en que la victoria del Norte traerá por fin lo que lleva toda su vida persiguiendo: el fin de la
esclavitud.
El conflicto termina en 1865 y la esclavitud queda abolida formalmente en Estados Unidos con la aprobación de la 13ª Enmienda. Pero la libertad sobre el papel tardará décadas en traducirse en igualdad real. La Leyes Jim Crown institucionalizarán la segregación racial en el sur del país, y la población afroamericana seguirá sufriendo discriminación y violencia durante generaciones.
La última etapa
La última etapa de su vida, Harriet la dedica a reclamar el voto
para las mujeres. Da conferencias por todo el país y en 1896, cuando se funda la Federación
Nacional de Mujeres Afroamericanas, es ella quien
pronuncia el discurso de apertura ante las delegadas reunidas en Washington
Para defender a la mujer, la igualdad y los derechos humanos, Tubman
se recorrió Estados Unidos, costeándose los gastos con su propio dinero, a
pesar de que su economía siempre fue precaria. En ocasiones dormía en la calle porque no encontraba ningún hotel donde aceptasen a personas negras.
Harriet Tubman fallece en 1913, con la misma dignidad con la que vivió. Sus últimas palabras, dirigidas a los que le acompañaban en ese momento, fueron: "Me voy a preparar un lugar para vosotros". Tenía más de noventa años y había vivido lo suficiente para ver abolida la esclavitud que marcó su infancia, pero no para ver reconocido el derecho al voto de las mujeres, que llegaría siete años después de su muerte.
La esclavitud en el siglo XXI
Aunque la mayoría de gente piensa que la
esclavitud no existe en la actualidad, la realidad es bien diferente. Según la OIT y la organización Walk Free, 50 millones de personas vivían en situación de esclavitud en 2021, de las cuales 28 millones sufriendo trabajos forzados y 28 millones atrapadas en matrimonios sin consentimiento. Una cifra escalofriante que no ha dejado de crecer.
Afortunadamente, siempre hay personas que
luchan contra las injusticias. Personas especiales que dejan enormes huellas en
su camino, huellas que el paso del tiempo no logra borrar. Esas
huellas gigantes son las que hoy hemos seguido en este artículo, las huellas de
Harriet Tubman.
Beatriz Moragues





He visto la película sobre el ferrocarril subterráneo y Harriet, tuvo mucho coraje y valor está mujer con todo lo que había sufrido. Gracias por recordármelo. Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario, Nuria. Yo no he visto la película, aunque la tengo pendiente. Un abrazo.
EliminarHola Beatriz, toda una hazaña la de esta mujer, me he quedado sorprendida de la cantidad de esclavos que pudo liberar.
ResponderEliminarTal y como has contado la historia de esta mujer, me gustaría ver la película sobre el ferrocarril. Toda una heroína que merece su lugar en la historia y que todo el mundo conozca de su valentía.
Un abrazo 🤗
Buenos días, Dakota. Me alegra que te haya gustado el artículo. Harriet Tubman fue una mujer increíblemente valiente, y su legado merece ser conocido y recordado. Su vida parece sacada de una novela, pero fue muy real. Es una de esas personas poco conocidas, pero que valen su peso en oro.
EliminarGracias por leer el artículo y comentar. Un abrazo 🤗
Hay una página que se llama mujeres en la historia, que a mi me pareció muy interesante, creo que de ahí podrías rascar buenas historias, me parece que hace tiempo que no actualizan, pero hay buenos artículos.
EliminarUn abrazo 🤗
Sí, la conozco, aunque hace bastante que no paso por allí. También me parece muy interesante, tanto que la tengo enlazada en mi blog desde hace tiempo.
EliminarGracias por la recomendación.
Un abrazo 🤗
Hola, Beatriz, qué excepcional mujer, lo que tuvo que pasar y lo que consiguió. Lástima que todavía siga existiendo ese sinrazón, esa lacra de los que no van más allá de sus narices, ¡qué pena! Espero que sea reconocida como se merece una vez que el personajillo ese que pulula por ahí se vaya...
ResponderEliminarGracias por darla a conocer.
Un abrazo. :)
Hola, Merche. Muchas gracias por tu comentario. Harriet Tubman es de esas personas que te dejan sin palabras. Lo que logró es absolutamente extraordinario.
EliminarTienes razón, da mucha pena que en pleno siglo XXI sigamos hablando de esclavitud moderna y de discriminación. Por eso creo que es tan importante recuperar estas historias, para que no caigan en el olvido y para que nos recuerden que siempre ha habido personas dispuestas a plantarse y decir "hasta aquí".
Esperemos que el billete llegue pronto y que se le dé el reconocimiento que merece.
Un abrazo 🤗
Hola, Beatriz. Conocía la historia, pero no tan a fondo. ¡Qué mujer! ¡Cuánta dignidad y fortaleza! No me imagino estar esclavizada desde los cinco años y poder construir una fuerza interna tan indomable que la llevó a conquistar tanto para ella y los suyos. Recordar su historia ahora es muy importante. Como bien señalas, la esclavitud sigue en diferentes partes del mundo. Y también hoy, vemos tendencias para regresarnos a una especie de medioevo, donde todos seamos siervos mal pagados de unos pocos, porque nuestra vida para ellos no vale mas que como trabajadores que les generan riqueza. Así que bravo por traer esta historia. Abrazo fuerte.
ResponderEliminarHola, Ana. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que el artículo te haya permitido conocer su historia más a fondo, porque Harriet Tubman merece mucho más espacio del que suele ocupar en los libros de historia.
EliminarLo que apuntas es muy cierto, la esclavitud no desapareció, simplemente cambió de forma. Y no es algo nuevo, en realidad viene de muy atrás. Siempre ha habido quienes han considerado que la vida de otros vale únicamente lo que producen. Por eso historias como la de Harriet son tan necesarias, nos recuerdan que la dignidad humana no es negociable y que siempre ha habido personas dispuestas a jugárselo todo por defenderla.
Un abrazo fuerte de vuelta 🤗
Hola Beatriz, muy buena la historia de hoy, esta gran mujer que liberó a tantos de los suyos, que llevó una lucha incesante durante toda su vida. Sin lugar a dudas, la esclavitud aun existe, muchas veces disfrazada, sin embargo no deja de serlo y la aprobamos sin darnos cuenta y la tenemos frente y no la reconocemos. Abrazo bien grande
ResponderEliminarHola, Themis. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que la historia de Harriet te haya llegado, porque fue una mujer verdaderamente excepcional.
EliminarY qué reflexión tan importante la que haces. Esa esclavitud disfrazada que describes es quizás la más peligrosa de todas, precisamente porque no la reconocemos. Está en las condiciones laborales abusivas que normalizamos, en las personas que viven a nuestro alrededor en situaciones de dependencia y explotación... Harriet Tubman arriesgó su vida para que fuera visible lo que otros querían mantener oculto, algo que pocas personas hacen.
Un abrazo grande de vuelta 🤗
¡Hola Beatriz! Está historia es realmente inspiradora y conmovedora, GRACIAS por traerla. Si de por sí siento cosas grandes por los afros de todas partes del mundo! Sensacional mujer y también tú por recordarla. Un abrazo!
ResponderEliminarHola, Maty. Muchas gracias por tu comentario. Me alegro que la historia de Harriet te haya emocionado. Creo que hay figuras históricas que merecen ocupar un lugar mucho más grande en nuestra memoria colectiva, y esta mujer es sin duda una de ellas.
EliminarUn abrazo 🤗