Ada Byron, fue una matemática inglesa del siglo XIX. Desarrolló algoritmos y adivinó el potencial de las máquinas para realizar tareas más allá de los calculos matemáticos. Actualmente, se la reconoce como la primera programadora de la historia.
El apellido de nuestra protagonista nos evoca de inmediato la figura de su padre, Lord Byron, famoso por su poesía y por su vida disoluta.
Byron contrae matrimonio con Annabella Milbanke, una enamorada de las matemáticas con la que no consigue encontrar muchas afinidades. El matrimonio dura apenas un año, y se dice que Annabella descubre que su marido mantiene una relación con su hermanastra, Augusta Leigh, de la que estaba perdidamente enamorado.
La infancia de Ada Byron
Augusta Ada Byron nace en 1815. Sus padres se separan cuando ella tiene poco más de un mes y nunca llega a conocer a su padre en persona. Su madre, decidida a alejarla del "espíritu Byron", la educa en matemáticas y ciencia, aunque Ada también ama la poesía.
De su padre hereda la imaginación y la sensibilidad; de su madre, la disciplina y su amor por la matemáticas. Ada crece como una joven inteligente y curiosa, con una capacidad poco común para conectar ideas de mundos tan distintos.
Enfermiza desde niña, a los catorce años sufre una parálisis que la obliga a pasar casi un año en cama. Ese tiempo la convierte en una lectora incansable y refuerza su pasión por las matemáticas.
A pesar de los tratamientos de la época, Ada va recuperándose lentamente, hasta que en 1832 vuelve a caminar. Poco después retoma la equitación, una de sus grandes pasiones.
Ada cuenta con los mejores tutores particulares, entre ellos Augustus De Morgan, uno de los más reputados profesores de matemáticas del University College de Londres. Y también Mary Somerville, matemática y astrónoma escocesa, autora de obras científicas de referencia en su época y una de las primeras mujeres admitidas en la Royal Astronomical Society. Entre Ada y ella surge una admiración mutua inmediata.
Ada Byron y Charles Babbage
La mujer en el siglo XIX estaba restringida al cuidado de la casa, los hijos y el marido. Ada Byron nace en una familia acomodada, con una madre que toma la inusual decisión de darle una educación científica rigurosa y eso le permite, en parte, torcer ese destino.
Con tan solo 17 años conoce a Charles Babbage, matemático y científico inglés que hoy está considerado como “el padre de la computación”. Babbage queda fascinado por la inteligencia y los conocimientos de la joven y la invita a sus célebres veladas científicas. Con el tiempo se convierten en amigos íntimos y colaboradores, y su relación fue tan intensa que algunos biógrafos la describen como un auténtico romance intelectual.
Pero a pesar de todo el conocimiento y trabajo que Ada aporta a los proyectos de Babbage, el hándicap de ser mujer la mantiene siempre en un segundo plano. Es invitada a traducir un artículo sobre su máquina analítica, pero va mucho más allá y añade notas propias que triplican su extensión y contienen ideas visionarias. Aun así, firma solo con sus iniciales, y su verdadera autoría tardaría más de un siglo en ser reconocida.
En el verano de 1835 contrae matrimonio con William King, al que en 1838 se le concede el título de Conde de Lovelace, lo que la convierte a ella también en Condesa de Lovelace. Aunque tienen tres hijos, su marido la apoya en todo momento para que no pierda el contacto con las matemáticas y la ciencia, y además intenta protegerla de los prejuicios de género de algunos de sus tutores para que pueda seguir progresando en sus estudios.
El final del camino de la Condesa de Lovelace
Los últimos años de su vida son casi tan tormentosos como los de su padre. Su salud se deteriora, sus nervios están a flor de piel y su situación económica es desastrosa. Convencida de que sus habilidades matemáticas pueden ayudarla a ganar en las apuestas de caballos, contrae deudas de juego que la obligan a empeñar sus propias joyas. Se le adjudican también varios amantes, el más conocido John Crosse, hijo de un científico al que Ada admira.
Ada nunca se vio libre de la enfermedad. Desde la infancia su salud fue frágil, y con el tiempo empeoró. A mediados de los años 1840 sus médicos le recetan láudano (una mezcla de opio y alcohol habitual en la época) para tratar sus dolores, y Ada cae en una dependencia que le provoca alucinaciones y cambios de humor. Logra salir de ese pozo, pero entonces se obsesiona con las carreras de caballos, donde pierde el poco dinero que le queda.
Ada fallece de cáncer el 27 de noviembre de 1852. Por esas casualidades que tiene la vida, muere a la misma edad que su padre: ambos tenían 36 años. Al final de su vida, Ada le perdonó por haberla abandonado, convencida de que su madre había intentando volverla contra él. Por eso pide ser enterrada a su lado, en la cripta familiar de los Byron, en Hucknall. El padre que nunca conoció la recibe al fin. Las última palabras de Lord Byron, pronuncidas en su lecho de muerte en Grecia, habían sido para ella: "¡Mi querida Ada! Ojalá hubiera podido verla. Dadle mi bendición".
Ada fallece de cáncer el 27 de noviembre de 1852. Por esas casualidades que tiene la vida, muere a la misma edad que su padre: ambos tenían 36 años. Al final de su vida, Ada le perdonó por haberla abandonado, convencida de que su madre había intentando volverla contra él. Por eso pide ser enterrada a su lado, en la cripta familiar de los Byron, en Hucknall. El padre que nunca conoció la recibe al fin. Las última palabras de Lord Byron, pronuncidas en su lecho de muerte en Grecia, habían sido para ella: "¡Mi querida Ada! Ojalá hubiera podido verla. Dadle mi bendición".
En 1979, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos encarga un nuevo lenguaje de programación y decide llamarlo Ada, en reconocimiento a Ada Byron. El lenguaje queda oficialmente aprobado el 10 de diciembre de 1980: el día del cumpleaños de Ada. Más de un siglo después de su muerte, su trabajo recibía por fin el lugar merecido.
Beatriz Moragues



¡Hola, Beatriz!
ResponderEliminarMe ha gustado mucho el artículo. Lo cuentas con claridad y como siempre de forma amena. La vida de Ada es un ejemplo brutal de talento silenciado. Es cierto que pertenecer a una familia de clase alta le dio acceso a educación, pero eso no quita que, como tantas mujeres adelantadas a su época, tuviera que ver cómo sus ideas eran eclipsadas por hombres —maridos, mentores o editores— que se llevaban el mérito. Ni siquiera podía firmar con su nombre.
Las dos mujeres que más admiro, mis dos abuelas, sacaron adelante en la guerra civil a familias y vecinos, ellas solas; no sus maridos. Una de ellas, mi abuela Rosario, poetisa, componía estrofas a las tantas, pisando el fango y yendo de una casa a otra, como matrona pero también para lo que hiciera falta. Y cada cual le pagaba como podía, con unos garbanzos, huevos... La primera mujer en conducir en toda la campiña de Sevilla... hoy estoy un poco nostálgico.
Gracias por traernos esta historia.
Un abrazo, compañera.
Hola, Miguel. Muchas gracias por tu comentario.
EliminarDices bien, Ada Byron fue una de tantas mujeres silenciadas en épocas pasadas. A la sombra de hombres que, muchas veces, tenían menos talento que ellas.
Que bonito lo que cuentas de tus abuelas. Se adivina que tu abuela Rosario debió ser todo un personaje, la primera mujer en conducir en la campiña sevillana y además poetisa. Ya veo que de casta le viene al galgo 😁
Yo me crié con mis abuelos y tengo claro que las mujeres de esa época eran mujeres fuertes, que tuvieron que tragar muchas veces con carros y carretas, y tirar para adelante, porque no había otra manera.
Un abrazo enorme 🤗
No solo narras la vida de una figura histórica clave, sino que también reflejas las tensiones y contradicciones de su época. Qué mente tan brillante y con cuantas dificultades hubo de enfrentarse, tanto por su condición de mujer como por su salud y circunstancias personales.
ResponderEliminarMe impresiona cómo logras condensar su trayectoria: desde su infancia marcada por la ausencia de su padre, el célebre y controvertido Lord Byron, hasta su colaboración con Charles Babbage y su visión profética sobre las máquinas más allá de los cálculos numéricos. La primera programadora de la historia, sin duda. Ada cayó en debilidades humanas como sus errores con las apuestas y las adicciones. Es precisamente una Ada humana, real, con sus complejidades y sombras.
Es de admirar cómo se manejó en un ambiente de restricciones sociales, donde las mujeres estaban relegadas a roles domésticos. Es una ironía triste que, a pesar de su talento, quedase en la sombra como "mera traductora" de Babbage, firmando con iniciales para evitar el rechazo. La injusticia de su tiempo.
Aunque su vida fue breve y tumultuosa, su legado trascendió las barreras que la limitaron.
Me ha encantado esta biografía.
Felicidades Beatriz.
Muchas gracias por tu comentario, Marcos.
EliminarSí, una mente brillante en una época donde las mujeres estaban relegadas al hogar. Además, como tú dices, su salud tampoco la acompañó y la llevó a hundirse en ese pozo sin fondo que son las adicciones. Después, su obsesión por las carreras de caballos. En realidad, cambió una adicción por otra, ya sabemos que eso es común, incluso hoy en día.
En fin, así ha sido la vida de muchas mujeres en épocas pasadas. Tuvo que pasar más de un siglo para que se le reconociera su talento y su trabajo.
Gracias por pasarte por aquí, Marcos.