El Monasterio de El Escorial refleja el mundo de su creador, Felipe II, un rey profundamente religioso, pero al mismo tiempo amante de lo oculto, de lo esotérico. En este microcosmos el rey pretende albergar todo el conocimiento y al mismo tiempo expresar su devoción por Dios. El Escorial es su particular axis mundi, un punto de unión entre lo divino y lo humano.
El Monsaterio de El Escorial se situa a
cincuenta kilómetros de Madrid, en la localidad de San Lorenzo de El Escorial,
en la sierra del Guadarrama. Sus casi treinta y cuatro mil metros cuadrados albergan no
solo el monasterio, sino también un palacio, una basílica, un panteón, un colegio y
una biblioteca. Este complejo del siglo XVI fue declarado monumento histórico-artístico en 1931, categoría equivalente hoy a bien de interés cultural, y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.
La construcción de El Escorial
Carlos I mantuvo una corte itinerante, con sede frecuente en Toledo, pero Felipe II decide trasladarla a Madrid en 1561. En esos mismos años ordena a una comisión de arquitectos, médicos, canteros y filósofos que localicen el sitio ideal para levantar el monasterio.
El 23 de abril
de 1563 se coloca la primera piedra de El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. El edificio no es
tan solo monasterio, sino también panteón, palacio, basílica, colegio y biblioteca.
Cuenta con 86 escaleras, 15 claustros, 1200 puertas, 2600 ventanas, 9
torres, 88 fuentes y más de 1600 pinturas.
Felipe II elige
al arquitecto Juan Bautista de Toledo, que había trabajado a las ordenes de Miguel
Ángel en la construcción de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Cuando
fallece, en 1567, dirige las obras el pintor y arquitecto Giovanni Battista Castello, el Bergamasco, y en 1572 Juan de Herrera, que ya trabajaba desde el
principio en el proyecto. Al frente de la obra, Herrera
completa las techumbres, la fachada occidental y la basílica. En 1584 se dan por finalizadas las obras, aunque la Real
Basílica no se termina hasta dos años más tarde.
Los panteones de El Escorial
En el Escorial
descansan los reyes de España y las reinas que fueron madres de
reyes. El monasterio alberga dos panteones: el de los Reyes y el de los Infantes.
Encontramos los sepulcros de Carlos V y de su hijo Felipe II, así como de la
madre de este último, la emperatriz Isabel de Portugal. Sin embargo, no
está Felipe V, ya que su deseo fue ser enterrado en el Palacio Real de
la Granja de San Ildefonso, en Segovia, lugar del que se había enamorado años antes. Junto a él descansa también su esposa, Isabel Farnesio. Tampoco los restos de su hijo Fernando VI descansan en El Escorial, ya que se
encuentran en el Convento de las Salesas Reales, edificio fundado por su
esposa, la reina Bárbara de Braganza.
Los cuerpos sin
vida de los monarcas y de sus esposas pasan entre 25 y 40 años en el pudridero,
hasta que se incorporan a sus respectivos sepulcros en el Panteón de los Reyes. Los reyes a la derecha del altar y las reinas a la izquierda.
El Panteón de
Infantes se construye por iniciativa de la reina Isabel II y está destinado a
príncipes, infantes y reinas que no fueron madres de reyes.
La biblioteca de El Escorial
El Monasterio de
El Escorial alberga una de las bibliotecas más importantes del mundo. Sus
más de cuarenta mil volúmenes, entre ellos seiscientos incunables, incluyen manuscritos griegos, árabes, latinos y hebreos, así como obras de astrología, magia y alquimia. El deseo de Felipe II es que
la biblioteca de El Escorial contenga todo el saber de la humanidad.
Las inmensas estanterías de su interior están diseñadas por Juan de Herrera y en ellas los libros se colocan con el lomo hacia dentro y el corte de las páginas, dorado, hacia afuera. Se cree que esta posición responde tanto a un criterio estético, para que el dorado combinara con los frescos del techo, como a uno práctico, para conservar mejor los volúmenes.
El Escorial y las puertas del infierno
Multitud de
leyendas y misterios rodean este singular edificio, como la del perro negro
que, según cuenta la tradición, aparece cuando los trabajadores están inmersos en su construcción y los aterroriza con sus ladridos. Felipe II, cansado de las quejas de los
obreros, ordena matarlo. Y se cuenta que más de veinte años después,
el can vuelve buscando venganza y llena de angustia al rey con sus intensos
aullidos.
Pero el infierno
es el verdadero protagonista de las leyendas de El Escorial. Se dice que Felipe
II decide construir el edificio en ese lugar concreto porque, cuando la comisión encargada de inspeccionarlo llega al terreno, se levanta un viento huracanado que le impide avanzar. Los enviados piensan que es obra del diablo, que quiere impedir que una construcción dedicada a Dios
se lleve a cabo en ese emplazamiento, y concluyen que allí debe de encontrarse una de las siete puertas que Lucifer crea en la Tierra para
ingresar en el Averno. El rey, con la construcción de El Escorial, pretende
cerrarla para siempre.
Sin embargo, no
es la única puerta que da paso al inframundo. La tradición está repleta de
ellas. Si nos remontamos a la mitología griega encontramos el reino de Hades, con una entrada por la que desciende Orfeo para
rescatar a su esposa Eurídice. En Italia se dice que existe un acceso en el lago Averno, en las cercanías de Nápoles. Este emplazamiento está sobre un cráter volcánico y también se le conoce, en griego, como Aornos.





Hola Beatriz muy buena entrada, la verdad que no sabía nada de la historia de El Escorial y menos aun que fuera para tapar una de las puertas supuestas al Infierno, me da mucho gusto leerte y enterarme de tantas historias que hay detrás de las construcciones y de quienes las hicieron. Abrazo bien grande
ResponderEliminarHola, Themis. Muchas gracias por tu comentario. Me alegro que la entrada te haya gustado y que te haya descubierto historias que no conocías. Lo de la puerta del infierno es una leyenda, pero forma parte de la tradición que rodea al monasterio, y me parecía interesante contarla junto a su historia.
EliminarUn abrazo, y gracias por leerme 🤗😊