sábado, 6 de julio de 2024

Margarita de Austria: la archiduquesa olvidada

Margarita de Austria, fue una figura muy importante en la política europea de su tiempo. Miembro de la Casa de Habsburgo, no se le ha reconocido suficiente a lo largo de la historia su fundamental papel como gobernadora de los Países Bajos y su enorme influencia sobre quien fue el personaje europeo más importante del siglo XVI, su sobrino Carlos I de España y V de Alemania.

Margarita de Austria, nace en Bruselas (Bélgica) el 10 de enero de 1480. Hija del emperador Maximiliano I y de la duquesa María de Borgoña. Su vida sentimental está salpicada de desgracias, pero supo reponerse y acabó ejerciendo una posición política y diplomática para la que, en principio, no estaba predestinada por su condición de mujer.

Margarita de Austria

En aquellos tiempos los matrimonios nobles se llevaban a cabo por intereses políticos y económicos, y Maximiliano I tuvo muy claro, siendo Margarita todavía una niña de corta edad, que deseaba que fuese la futura reina del país galo, por lo que sella su compromiso con el delfín de Francia, futuro Carlos VIII.

La pequeña Margarita viaja a Francia y queda al cuidado del rey Luis XI. Allí recibe una educación exquisita, como futura reina, y transcurren diez años de su vida. Sin embargo, el sueño se rompe cuando Carlos VIII se niega a desposarse con ella y elige a Ana de Bretaña. Margarita debe regresar con su padre y continuar con su educación.

Un marido para Margarita de Austria


Maximiliano I se pone a la tarea de buscar un nuevo pretendiente para su hija, y piensa en los Reyes Católicos y en sus hijos. Entonces decide que va a proponer dos matrimonios en lugar de uno. Su hija Margarita se unirá a Juan, el heredero de la corona; y su hijo Felipe a Juana I de Castilla, injustamente conocida como Juana la loca.

Príncipe Juan

El príncipe Juan es un muchacho bien parecido y con una educación correspondiente a su posición, pero con una salud frágil desde su nacimiento. Margarita y él se casan en un primer momento por poderes, hasta que la joven llega a España y se conocen personalmente. De inmediato nace la atracción entre ambos, que se convierte rapidamente en enamoramiento.

El tiempo que están juntos son felices, viajan y cumplen con sus obligaciones con gusto. Pero los padres del príncipe y la gente cercana están preocupados, ya que ven al joven cada vez más débil y temen por su salud. Y la desgracia llega de una manera inesperada. En octubre de 1497, solo  seis meses después de su boda con Margarita, el príncipe de Asturias fallece, dejando desolada a su joven esposa y a sus padres, que además de un hijo, habían perdido al heredero de la corona.

Sin embargo, unos días más tarde Margarita comunica a los reyes que está embarazada. La esperanza se abre camino, a través del dolor, en todos ellos. Pero el destino tampoco quiso que esta vez pudiesen disfrutar de la alegría demasiado tiempo, y el bebé no consigue salir adelante, sumiendo en la más absoluta tristeza y desesperanza de nuevo a la joven y a sus suegros. Y aunque Margarita no lo podía saber en ese momento, nunca podría tener hijos y cumplir su sueño de ser madre. La joven viuda busca refugio en su padre, que la acoge dolido por la nueva desgracia de su querida hija.

Margarita de Austria debe empezar de nuevo


Tiene 21 años cuando se casa de nuevo, el elegido es el duque italiano Filiberto II de Saboya. Margarita disfruta de una corte muy interesada en la cultura, conoce a escritores, pintores, escultores y poetas que enriquecen su día a día.

Pero el destino, tozudo, parece que no contempla que la felicidad de Margarita sea duradera, y con 24 años queda viuda de nuevo. Su marido, Filiberto II, fallece por causa de una herida de caza mal curada.

Margarita de Austria

La joven regresa otra vez con su padre y atraviesa una época oscura. Deprimida y triste, con la muerte de dos maridos en el equipaje, se niega a contraer matrimonio de nuevo con nadie, a pesar de tener como posibles conyuges al rey de Hungría, Luis II, o al rey de Inglaterra, Enrique VII.

Aunque su padre le insiste en un primer momento, comprende perfectamente la negativa de su hija y, conocedor de su valía personal, le ofrecer ser gobernadora de los Países Bajos. A partir de ese momento, Margarita da muestras de su buen hacer diplomático y político, llevando a la región un enorme esplendor y propiciando que la ciudad de Malinas brille como nunca.

Tutora de sus sobrinos


En septiembre de 1506 fallece su hermano Felipe (el hermoso), dejando a su mujer sola y muy afectada, hasta el punto de que se la considera incapacitada para ocuparse de sus hijos. Se decide que la pequeña Catalina se quede con ella, pero los demás pasen a estar bajo la tutela de Margarita. De este modo, se encuentra de repente con cuatro niños a los que educar: Carlos, Leonor, Isabel y María.

Margarita es determinante en el camino de su sobrino, que se convertirá con el tiempo en Carlos I de España y V de Alemania. Utiliza su influencia para que quienes tienen poder se decidan a apoyarle, y así se acaba convirtiendo en el hombre más importante del siglo XVI en Europa.

Estatua de Margarita de Austria en la ciudad belga de Malinas
Estatua de Margarita de Austria en la ciudad belga de Malinas

Pasa el tiempo, estamos en 1529, y Carlos le pide a su tía que medie para conseguir una paz duradera entre España y Francia. Es lo que se conoce como La Paz de Cambrai, y popularmente como El tratado de las Damas, ya que las conversaciones fueron entre Margarita de Austria y Luisa de Saboya, la madre de Francisco I. Estas dos mujeres llegan a un acuerdo, que supone una época de paz para Francia y un gran logro para España, ya que Francia renuncia a sus pretensiones en Génova, Napolés y Milán. Por su parte, España sólo abandona sus aspiraciones en el ducado de Borgoña.

Además, Francia entrega un rescate de dos milllones de ducados para que los hijos de Francisco I sean liberados, después de estar cuatro años retenidos en Madrid. Este hecho es casi lo más importante para Luisa de Saboya, que desea más que nada que sus nietos recuperen la libertad y regresen a Francia.

La última etapa de Margarita de Austria


Sólo ha transcurrido un año, pero Margarita se ve atrapada por la enfermedad sin remedio. Los médicos no pueden detener la infección por una herida mal curada del pasado, y la archiduquesa empeora día tras día. A finales de noviembre de 1530, su cuerpo agotado se rinde definitivamente en su residencia de Malinas. Tiene cincuenta años. Es enterrada en el Real Monasterio de Brou, junto a su marido Filiberto de Saboya. Es su sobrina María quien la reemplaza en la gobernación de los Países Bajos.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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