miércoles, 16 de noviembre de 2016

Johann Sebastian Bach, el maestro del contrapunto

Johann Sebastian Bach crece en una familia de músicos, y desde pequeño está acostumbrado a ver instrumentos musicales y partituras en su casa. También los alumnos de su padre llenan el hogar, ya que era costumbre en aquellos tiempos que vivieran en el domicilio del maestro durante la temporada de estudio, realizando la labor de copistas para colaborar en los gastos.

Bach nace en marzo de 1685, en Eisenach, Alemania. Vive en una época en que la música es muy importante, especialmente la ópera, aunque este género musical se parece poco a lo que la rodea actualmente. En el siglo XVIII los artistas actuaban generalmente en locales abiertos, donde además de las personas que comían y charlaban de sus cosas, también podían corretear gatos y perros a sus anchas.

Johann Sebastian Bach
Con tan solo once años Johann pierde a su padre y se traslada a vivir con uno de sus hermanos, que cuida de él y le sigue instruyendo musicalmente, por lo que antes de cumplir los veinte años ya poseía una importante formación musical, había compuesto alguna obra religiosa y era un brillante organista.

La concepción que se tenía de la música era distinta a la que se tiene hoy en día. En Europa miles de personas se dedicaban a componer obras musicales para los actos religiosos de un día y luego quedaban olvidadas en cualquier rincón. La música era muy importante en los oficios religiosos, les proporcionaba el ambiente adecuado y reforzaba su impacto en los fieles.

Bach era un maestro del contrapunto. Esta técnica musical consiste en la mezcla de dos voces independientes en armonía y ritmo, que da como resultado un sonido diferente.

De Johann Sebastian Bach se guardan más de 500 obras musicales: 189 para clavicémbalo, 227 para órgano y 125 vocales. El hecho de que fuese un músico admirado en su época, hace pensar a sus estudiosos que es muy poco lo que ignoramos de su obra. Asimismo, sus hijos se encargaron en su momento de clasificar la obra de su progenitor. Aquí hay que nombrar especialmente a su hijo Carl Philipp Emanuel, quien realizó un trabajo ingente copiando y editando obras de su padre que habían quedado arrumbadas.

Bach no escribió ninguna ópera, lo que propició que su fama no llegase a ser como la de otros músicos de su época, como Händel, por ejemplo, que fue mucho más popular. Sin embargo, Bach fue muy admirado como instrumentista y como virtuoso de la técnica del contrapunto. Tocaba extraordinariamente bien la viola de gamba, el violín y todo tipo de teclados, además de cantar bien.

Sus obras fueron en gran medida religiosas, ya que la iglesia poseía una gran riqueza y facilitaba el trabajo a músicos y otros artistas de la época.

Entre sus obras más importantes se pueden citar Misa en si menor, El arte de la fuga, Tocata y fuga en re menor, Concierto italiano, Suites para violonchelo solo, Conciertos para teclado, La Pasión según San Mateo, Ofrenda musical, Suites para orquestas, y Sonatas y partitas para violín solo.

Bach fallece en el verano de 1750. Tenía 65 años. El compositor alemán Robert Schumann diría de él: “Solamente hay un músico del que los demás podríamos aprender algo nuevo, ese es Johann Sebastian Bach”.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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