martes, 23 de febrero de 2016

Los íberos: sociedad y religión

El pueblo íbero es una civilización de la Península Ibérica de origen incierto. Se desarrolla alrededor del siglo VII a. C. y desaparece tras la conquista romana, en torno al siglo I a. C. Se conoce su destreza en el comercio, la agricultura y la metalurgia, y a día de hoy sigue despertando el interés de arqueólogos e historiadores.

Los griegos llamaban íberos a los habitantes del este y sureste peninsular. Mientras los celtas ocupaban el norte, los íberos se asentaron principalmente en la franja mediterránea (Levante, Murcia y Cataluña), con presencia en zonas de influencia como Castilla-La Mancha, donde destaca el yacimiento de El Cerro de las Cabezas, en la provincia de Ciudad Real.

Pueblos ibéricos hacia el 300 a.C
Pueblos ibéricos hacia el 300 a.C (en naranja)

La procedencia de los iberos sigue siendo un misterio. La teoría más aceptada los vincula a las sociedades de la última etapa de la Edad de Bronce, que evolucionan hasta formar una cultura propia y reconocible.


La sociedad íbera


Viven de la agricultura, la ganadería y los cultivos de secano como la vid y el olivo. Su comercio alcanza lugares tan lejanos como Grecia y África.

La sociedad íbera está dividida en clases, y cada una tiene una función delimitada. La casta más importante es la formada por personas ilustres, que poseen dinero y autoridad sobre el pueblo llano.

Kalathos ibérico decorado
Kalathos ibérico decorado. Cueva del Cabuchico (Azuara, Zaragoza),
siglo I a. C.  Museo de Zaragoza.

A continuación se sitúa en importancia la clase religiosa, donde las mujeres, principalmente, son el vínculo entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos.

Después se encuentra el grupo de los artesanos, que fabrican las armas, las prendas de vestir y el calzado. En último lugar, está el pueblo, la gente sencilla que realiza todo tipo de trabajos, generalmente los más pesados.


La religiosidad de los íberos


Entre los siglos VII y VI a. C. existe una estructura de poder en la que la figura del rey tiene una fuerte dimensión religiosa y sagrada. Sin embargo, en el siglo V la sociedad va evolucionando hacia una religiosidad que se fusiona más con el pueblo, desapareciendo la figura del jefe supremo al que hay que adorar.

En los siglos IV y III a. C. se crean los santuarios a los que tiene acceso el pueblo, y de esta manera cualquier persona puede comunicarse con lo divino.

Todo apunta a que los íberos creen en lugares sagrados, comprenden la importancia de la naturaleza y piensan que en ella moran seres que la cuidan, como los espíritus de las aguas, de los bosques, del sol y de la luna.


Caja funeraria ibera
Caja funeraria ibera hallada en Galera, Granada

A la hora de enfrentarse al final de la vida, recurren a la práctica de la incineración como acto de purificación, depositando las cenizas en vasijas de cerámica de distintas formas y ornamentos, y soterrándolas en tumbas junto a los objetos personales del fallecido.

Sus creencias les conducen a un viaje después de la muerte, pero piensan que no todas las personas lo realizan adecuadamente y con facilidad, por lo que a los niños recién nacidos se los sepulta en las casas. Entre las hipótesis que explican esta práctica destacan dos: que buscaban mantenerlos bajo la protección del hogar al no haber recibido aún los ritos necesarios para formar parte plena de la comunidad, y que respondía a un vínculo de memoria y duelo familiar, como refieren estudios recientes sobre el yacimiento de Ullastret, en el Baix Empordá, Girona.

Los íberos consideran que algunos animales les ayudan en su camino al más allá, entre ellos el lobo, que es apreciado como guía en el mundo de los muertos, y el buitre, que se encarga de transportar el espíritu de los guerreros al universo donde habitan las divinidades.

Todavía se ignora mucho de este pueblo de la antigüedad, y lo que se sabe procede de escritos remotos y de la arqueología, esa disciplina fascinante capaz de descubrir el pasado a partir de los restos encontrados, la mayoría de las veces, de forma casual.

Beatriz Moragues


Para saber más




8 comentarios:

  1. Hola Mercedes, recuerdo que cuando iba al cole la historia de los íberos me fascinaba porque la encontraba llena de misterio. Un abrazo

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    1. Gracias por tu comentario, Nuria, aunque te hayas confundido con el nombre :-) Un abrazo.

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  2. Hola, Beatriz, dices que sabemos poco de este pueblo, ¿poco? Todavía me sorprende todo lo que se sabe, con tantos siglos de por medio, como dices, gracias a la arqueología y a lo poco que haya sobrevivido de esa época.
    No sé dónde cae el Cerro de las Cabezas aquí en Ciudad Real, lo buscaré.
    Buen artículo.
    Un abrazo. 🤗

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    1. Hola, Merche. Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón, es asombroso lo mucho que se ha podido reconstruir sobre los íberos a partir de fragmentos, tumbas, cerámicas y esculturas.

      Cuando digo que “sabemos poco” me refiero a lo que aún nos falta por descifrar: su lengua, su visión del mundo desde dentro, sus relatos propios... ya que no dejaron nada escrito. Y lo digo también en contraste con civilizaciones como la egipcia, la romana o la griega, de las que conocemos tantísimo.

      Un abrazo 🤗

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  3. Hola Beatriz un pueblo con muchos misterios, con una concepción muy especial del mundo y de su espiritualidad, grandes artesanos y artistas, gracias por traerlos, abrazo grande Themis

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    1. Hola, Themis. Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón, es un pueblo del que ya conocemos muchas cosas, pero, al mismo tiempo, nos queda mucho por entender y descifrar.
      Un abrazo 🤗

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  4. Hola Beatriz, me gustó esta entrada, tu sabes que estos temas me fascinan. Me maravilla que todos los pueblos antiguos tienen ciertas similitudes a la hora de querer poner "orden" en su mundo. Me llamó la atención que las mujeres, me imagino que eran las sacerdotisas, fueran el puentre entre los vivos y los muertos. Gracias por tan buena información. Abrazo fuerte.

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    1. Hola, Ana. Muchas gracias por tu comentario. Sobre las mujeres íberas, sí, parece que algunas ejercían funciones rituales muy relevantes, quizá las sacerdotisas o mujeres que descendían de familias importantes. Pero también hay indicios de que muchas mujeres, incluso fuera de las élites, participaban en prácticas simbólicas ligadas a la muerte.

      De todos modos, hasta donde yo sé, en el pueblo íbero no se ha identificado una casta sacerdotal como ocurre en otras culturas.

      Un abrazo 🤗

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